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He hecho unos panes pequeñitos de aceite con 300g de harina panadera de El Amasadero, 200g de agua, 2,1g de levadura para masas enriquecidas (una muy buena que compré en Babette) y 6,6g de sal del Himalaya (rica, rica y mucho más sana, aunque un poco menos saladora, que también compré en Babette).

Primero he mezclado bien bien la harina con el agua, hasta que no ha quedado ningún punto sequito y lo he dejado reposar 45 minutos. Luego he integrado la sal y la levadura en la masa y la he sacado a la mesa para amasarla. Después del primer levado, la he volcado en la mesa bien enharinada para ir formando un rectángulo más ancho que alto y cuando lo tenía de un grosor parecido por todas partes le he untado con las manos aceite de oliva virgen. He doblado los dos lados cortos del rectángulo hacia el centro y lo he vuelto a doblar por la mitad para después dejarlo reposar durante 10 minutos, cubierto con papel film para evitar que se secara.

Después de ese corto reposo, la masa se ha relajado un poco y he podido volver a estirarla procurando que quedará un rectángulo bastante más ancho que largo. La he vuelto a untar de aceite con los dedos y la he enrollado desde el lado más largo, obteniendo una especie de “brazo de gitano”. Después he cortado en piezas de unos 2 cm de grosor y las he puesto sobre una bandeja de hornear.

Cuando ya tenía todas las florecillas les he dado un corte con tijeras en sentido contrario al centro del rollito y las he cubierto con un papel film para que no se secarán durante la hora que tenían que levar por segunda vez.

A la media hora he encendido el horno a 250º y media hora después, más o menos, he puesto la bandeja dentro, previa retirada del papel film, he creado vapor en el horno y lo he bajado a 230º después de cerrarlo. A los 10 minutos ya estaban cocidos. Les he dado 5 minutos mas, después de dejar salir el vapor, para que cogieran algo de colorcillo. Han quedado monísimos y ya no que da ninguno. ¿Estarían tan ricos?