Tags
Hablamos de tantas harinas ayer en el taller de Integrales, multicereales y multisemillas en Babette, que de los dos panes que tengo de deberes para hacer hoy en casa, no recuerdo cuál es el que no es de trigo sarraceno. Tal vez sea porque me produce tanta curiosidad la harina de trigo sarraceno que mi cerebro ha dejado en segundo lugar a la otra pobrecita harina y no consigo acordarme de que era. En fin… Nada sorprendente viniendo de mi, he de decir.
¿Por qué me produce curiosidad el trigo sarraceno?
Primero, porque no es un cereal. Segundo porque nunca he probado un pan pero si he probado las galettes de Sarrasin, los chapatis hindúes y los soba, que están hechos con esta harina y me encantan. Y cuarto, porque se ve tan mono, son como pequeños corazoncitos, parece que fueran hechos con moldecitos enanitos.
En cualquier caso, en un rato amasaré ambos panes, mezclando la biga y las masas bobas (que nombrecito, que pobres) que preparamos ayer en clase. Las preparamos a un 65% de humedad, dividiendo el agua a la mitad entre el prefermento y la masa boba. Como le prefermento nos valía para los 2 panes, pusimos el doble de cantidad de lo que necesitaríamos si estuviésemos haciendo 1 pan únicamente, es decir, 160 g de agua, 242g de harina integral de trigo y 0,8g de levadura. En los boles de las masas bobas, 73g de harina de trigo sarraceno, en uno, y de no se que harina en el otro, 48g de harina de trigo blanca y 1,7g de sal del Himalaya. Al día siguiente, mezclé la mitad de la biga con una de las masas bobas y la otra mitad con la otra y a ambos cócteles les añadí 3,6g de sal y 0,8g de levadura.
Supuestamente, estos panes se deberían hacer en molde pero no tengo 2 moldes pequeños, tampoco tengo 2 banetones de ese tamaño, así que preveo hacer 2 batard y que leven en un couché. Uy, se me olvidaba, les voy a dar un baño de semillas antes del levado. A uno le pondré sesamo negro y al otro, al otro…
Ya lo pensaré, tal vez semillas de lino.
Finalmente, como se ve en la foto, solo le puse semillas a uno y es que me acordé de las semillas cuando ya estaba reposando en el couché. Quedaron buenísimos y he de confesar, para mi sorpresa, que más rico el de la harina de origen desconocido. Aunque, lo más curioso de este pan, no ha sido su sabor, ha sido su aroma. Olía a jamón de york recién cortado, ese jamon de york bueno, bueno, sin fosfatos, ni fécula, de un color rosita suave, casi sin grasa, que sólo se encuentra al corte en las buenas charcuterías.















